jueves, 24 de marzo de 2011

LA CORTINA DE HUMO Y EL ETERNO CHIVO EXPIATORIO

Hace dos días que el gobierno español, a través de la titular de exteriores, Trinidad Jiménez, emitía un absurdo y extemporáneo comunicado informando, una vez más, de su compromiso con la creación de un estado palestino en el territorio de Israel y haciendo públicas sus conversaciones con su supuesto homólogo palestino. Al mismo tiempo, ese mismo día, el diario El País se hacía eco en su portada del hecho de que Israel mantenía conversaciones con Washington para forzar una hipotética intervención militar contra Irán en el futuro próximo.

Sinceramente, y con la que está cayendo, económica y socialmente hablando en nuestro país, resulta absurdo, cuando no insultante, que se rebaje tanto la percepción de la capacidad de pensar del ciudadano medio español por parte de la “clase” política española y de sus medios de comunicación afines y voceros.

Por otra parte, queda probada la hipocresía de un gobierno que ha permitido el descalabro del Sáhara y que lo sigue auspiciando, con su silencio y respaldo incondicional a Marruecos. País, que dicho sea de paso, está sostenido por una dictadura que haría palidecer a la de Franco, pero que, mire usted por dónde, a Zapatero y a su gobierno les cae bien. Finalmente, se impone siempre la ancestral verdad de los refranes castellanos: “más vale caer en gracia, que ser gracioso”, independientemente de que el gracioso sea un terrorista, como, por ejemplo, la organización Hamas, a la que seguimos sosteniendo los españoles con nuestros impuestos vía “ayuda humanitaria” de nuestro gobierno.

Las expresiones hechas, pues, ganan la partida al sentido común en este país nuestro y, así, resulta comodísimo echar mano de esa expresión idiomática de raíces bíblicas, por cierto, que es “el chivo expiatorio” y que, para el caso que nos ocupa, es siempre el estado de Israel, democracia parlamentaria, pero no del gusto del gobierno español, que se pirra por las dictaduras islámicas.

De la bisoñez de Trinidad Jiménez no hace falta decir nada: ella misma se retrata en sus apariciones públicas repletas de tartamudeos e inseguridades, en los momentos en los que el ventrílocuo Moratinos no puede accionar el mecanismo que la hace articular palabra. De la desvergüenza de El País, Radiotelevisión Española y otros voceros oficiales y oficiosos de este status quo en el que nos ha tocado vivir, tampoco hace falta añadir nada.

Tan sólo recordarles a todos que todavía quedamos españoles con sentido crítico, a los que podrán pisotear, pero no engañar con cortinas de humo y que, justamente éstos, son los que van a defender a Israel ante cualquier ataque judeófobo, traidor y malintencionado, que se produzca, provenga de la instancia que provenga.